Quererse bien es un arte que se cultiva día a día. No se trata de ser egoísta, sino de ser lo suficientemente valiente como para mirarse a uno mismo con compasión, paciencia y amor. Es aprender a escuchar nuestras necesidades, a validar nuestros sentimientos y a tratarnos con la misma bondad y respeto que le daríamos a un buen amigo.
Quererse bien es un arte que se cultiva día a día. No se trata de ser egoísta, sino de ser lo suficientemente valiente como para mirarse a uno mismo con compasión, paciencia y amor. Es aprender a escuchar nuestras necesidades, a validar nuestros sentimientos y a tratarnos con la misma bondad y respeto que le daríamos a un buen amigo.