En la era donde cada clic y cada búsqueda alimentan vastos perfiles digitales, herramientas como Avast AntiTrack Premium prometen recuperar un poco de control: borrar huellas, bloquear rastreadores y reducir la publicidad dirigida. Pero ¿es suficiente comprar un “código de activación” para sentirse realmente privado? La respuesta merece matices claros.